Barcelona: de las plazas duras a los parques sostenibles

Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona II

Barcelona sustituye espacios pavimentados como intersecciones o interiores de manzana por nuevos parques, incentivando la regeneración natural de la urbe

La transformación reciente de Barcelona responde a un cambio de paradigma que sitúa la naturaleza y al peatón en el centro del diseño urbano, recuperando espacios antes destinados al tráfico y apostando por soluciones sostenibles. Sin embargo, este énfasis en el componente natural de los espacios públicos no siempre fue la prioridad en la capital catalana.

En los años previos a los Juegos Olímpicos de 1992, por ejemplo, el Ayuntamiento apostó por intervenir en barrios densos y en algunos casos degradados mediante las llamadas plazas duras: espacios pavimentados en los que se buscaba un equilibrio entre diseño arquitectónico de calidad y bajo mantenimiento. Estas plazas priorizaban la funcionalidad y la cohesión social frente a la presencia de vegetación, y en aquellos años se convirtieron en un sello distintivo de Barcelona.

A pesar de esa tendencia, en paralelo a las plazas duras se realizaron proyectos más conectados con la naturaleza que incluso se podrían entender como precedentes de las tendencias recientes de renaturalización. Es el caso del Parc de la Creueta del Coll (1987) de Martorell, Bohigas y Mackay o el Parc del Nus de la Trinitat (1993) de Batlleiroig Arquitectura.

Fuente: Guiding Architects Barcelona (Plaça-jardí Rocafort, © Pol Viladoms)

Pia Hankö